lunes, 13 de febrero de 2017

Porqué las empresas deben tener un programa de cumplimiento

El mundo empresarial del siglo XXI llegó con los conceptos de gestión integral,  gestión por procesos, gestión sostenible, gestión consciente, gobierno corporativo, responsabilidad social, grupos de interés, comunicaciones estratégicas, transparencia, ética y cumplimiento.

Si se quiere competir en los mercados de este mundo globalizado será indispensable ponerse a tono y al día en estos conceptos. Ya desde 1980 con el fortalecimiento de la teoría de los grupos de interés, 1987  con el Informe Brundtland que contenía el concepto de desarrollo sostenible, y con el desarrollo del Gobierno Corporativo desde 1994 con Garicano, el mundo empresarial cambió para no volver atrás.

Ya no son solo los negocios, ni los intereses de los accionistas el objetivo de las empresas si no el bienestar de todos los grupos de personas que conforman su entorno; no basta la idea mercantilista de poder operar y lograr los objetivos de negocio sino que las relaciones de mutuo beneficio, la corresponsabilidad en el desarrollo y entornos viables, serán la única posibilidad de tener empresas viables y prósperas. 

Empresas queridas por sus grupos de interés, a las que todos apoyan y trabajan coordinadamente por sus objetivos porque saben que el bienestar de uno redundará en el bienestar de todos. Un mundo empresarial donde ya no se trata de ellos y nosotros, porque en adelante se hablará siempre de nosotros. Las empresas y sus vecinos, deben hablar en primera persona plural. Es la única posibilidad de supervivencia y de hacer realidad el concepto de desarrollo sostenible (aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones).


Para que estas relaciones sean posibles, son indispensables las reglas de juego que deben respetar las empresas frente a sus grupos de interés contempladas en el gobierno corporativo. 

Y la más fundamental de todas estas reglas es la transparencia de todas las operaciones, negocios, procesos, acciones y tareas de la empresa. Pero esta es solo el primer elemento de lo que debe ser la ética empresarial exigida por todos los interesados.  

Para desarrollar un ambiente ético en las empresas que funcione y genere confianza entre todas las partes, se requiere contar con un programa de ética y cumplimiento estructurado que responda a las exigencias de los mercados y a las expectativas de los grupos de interés.




Margarita Obregón






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